Cuando tu hijo pierde su juguete más querido

By: Keith

¿Hasta donde irías para recuperar un juguete que tu hijo dice no puede vivir sin él?  Dejando de lado el debate acerca de si el niño verdaderamente necesita el juguete o no, el tiempo de búsqueda y rescate depende de qué tan probable sea que el juguete pueda ser encontrado, y el esfuerzo requerido para recuperarlo.  No existen dos crisis de juguetes perdidos que sean iguales.  Por lo tanto, es razonable e decir que no sabemos qué haremos para recuperar un juguete hasta que nos encontremos frente a la circunstancia única en que uno necesite ser encontrado.  Cualquier persona que sabe algo acerca de los niños sabe que su cariño hacia ciertos juguetes no puede ser racionalizado de la misma manera que tú y yo podemos discutir la relativa necesidad de algún cachivache que puede que nos guste pero que sabemos que podemos sobrevivir sin éste.  No, los niños fomentan fuertes sentimientos por ciertos juguetes, y no es absurdo o descartable; es simplemente una edad por la que la paciencia es nuestra mejor guía.  De todas maneras, ¿qué padre puede ver genuinamente a su hijo sin querer ser su héroe?  Nadie quiere ser el ogro que dice “Aguántate, niño.”  Por lo tanto, cuando la semana pasada me encontré frente al caso del juguete perdido, marché por todas partes, tratando lo mejor que pude de ser el héroe para la única persona que todavía cree que algunas veces lo soy  — Alan.

 

En busca del brazo perdido:

 

No fue el juguete entero el que se perdió; fue un brazo.  Fue el brazo del figurín de Halo más preciado para Alan.  El brazo ha estado suelto por algún tiempo en el proceso de lentamente ser amado hasta morir, y eso significa que periódicamente se cae.  Hace algunas noches Alan sacó su juguete de la bolsita en la que siempre lo carga, pero ¡no tenía el brazo!  ¡Oh no!  El frenéticamente lo buscó por todos los rincones de su recámara y hasta en el sótano antes de venir a mí, con la carita más triste que le he visto poner, para anunciar que había perdido el brazo y para pedirme que le ayudara a buscarlo.  Repasamos los pasos que había tenido en la casa ese día – nada.  Buscamos en el carro y en el patio (a las 11 de la noche con una linterna) afuera de la casa donde a veces el juega -  nada.  Entonces me acordé que él se lo había llevado a la clase de gimnasia ese día, y eso significó que también podría estar en cualquier parte del gimnasio.  Con mucho pesar le dije que debería estar en algún lugar en el Centro Comunitario, y que eso significaba que estaba perdido.  Alan, tratando de ser optimista acerca de esto, en silencio se fue a su habitación y siguió buscando por el brazo.  Yo lo llevé a dormir un poco más tarde, pero vi la tristeza en su carita.  Yo no podía seguir sentado sin tratar más duro de ayudar.

 

Me desperté al siguiente día, me puse mi abrigo, y manejé al Centro Comunitario para buscar el brazo.  Lo busqué en el estacionamiento, en los vestidores, en las canchas de basquetbol, en el gimnasio donde dan las clases de gimnasia, por los pasillos, debajo de las bancas.  Hasta rebusqué en los basureros en caso de que alguien lo hubiera tirado.  No pude encontrarlo.  Como mi último recurso, pregunté en la recepción si alguien les había regresado el brazo de un figurín.  La señora me dio un vistazo como si yo estuviera loco, pero como quiera sacó la caja de artículos perdidos y lo buscó.  ¡Y ahí estaba!  ¡El brazo!  Alan, cuando yo regresé a la casa, al ver su brazo, me dio un abrazo y dijo “Gracias.”  Esa es toda la motivación que necesito para continuar haciendo cualquier cosa por ese niño.

 

La lección escondida que debemos enseñar a nuestros hijos:

 

¿Cuántas veces te has encontrado un juguetillo en el parque y no has pensado dos veces acerca de este?  ¿Ha recogido tu hijo un juguete que parece insignificante y que no le pertenece y le has dejado quedárselo porque “nadie regresaría a buscarlo de todas maneras”?  Existe la gran posibilidad de que ese juguete sea significante para algún niño, en algún lugar, quien se asustará cuando descubar que no lo tiene.  Su padre tal vez sea como yo y determine querer ser un héroe y lo quiera encontrar.  Haz lo que es correcto.  Pon ese juguete en el lugar más obvio que puedas encontrar o regrésalo a la recepción para la caja de artículos perdidos (si es que hay una).  Vale la pena hacer el pequeño esfuerzo de hacer algo bueno con la oportunidad de ser un héroe anónimo.  Quien quiera que haya sido quien regresó el brazo del figurín de Halo a la caja de objetos pedidos es obviamente un padre quien se ha encontrado en el mismo predicamento.  Yo soy el héroe de Alan, pero esa otra persona es mi héroe.

 

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8 Responses to “Cuando tu hijo pierde su juguete más querido”
  1. Tamy Pelletier November 14, 2010 at 1:06 pm #

    awwww.. you’re great! this is such a nice article. makes me remember when dad tried to find polywog for me. which I’m still thankful for even though he never could find it. yea.. losing her out of state gave him a little disadvantage. :)

  2. Dennis Yu November 14, 2010 at 10:48 pm #

    Keith, what a touching article about you and the anonymous person both being heros. My favorite quote: ” It’s been loose for a long time because it’s in the process of slowing being loved to death”.

  3. Chris Spradlin November 15, 2010 at 6:03 am #

    Keith,

    thanks for sharing this! I appreciate you living out what you teach. The part about you getting up, going to the community center…searching for the arm is inspiring. So many parents would dismiss, ignore and half way look for it. Thanks for truly living it out.

    If you ever up in Steamboat, look me up!

  4. Hugo November 15, 2010 at 10:40 am #

    Linda historia Keith! Un gran abrazo a mis sobrinos.Y cuenta conmigo para cuando se necesite alguien más buscando.

  5. john cave osborne November 15, 2010 at 11:50 am #

    Sammy (aka Monster) has a tiny little froggie we call (get this) tiny little froggie. if he ever lost it, i’d go to the moon in back in search of it.

    you seems to nail things quite easily whenever you relate a story like this one. your takeaways are dead on. nice work, as always, keith. great story, too. (especially the image of you outside w/ flashlight at 11pm!)

  6. Maureen Sklaroff November 17, 2010 at 3:16 am #

    I had a similar incident with my Jamie Summers doll (the Bionic Woman). I lost her arm in the airport in Sacramento. Obviously, my mom was not going to fly back to Sacramento to look for it. She did the next best thing and bought me a new Jamie, but she just wasn’t the same. Honestly, it was a pretty traumatic experience that I still remember vividly 35 years later (it’s not like I needed therapy as a result or anything, but it stands out as a really low moment in my childhood). So I personally think you did the right thing!

  7. Mike Kid November 17, 2010 at 7:03 pm #

    Omg!! I remember a similar incident. My dad looked through every nook and cranny until he found my doll. Great article thanks

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  1. Making a Toy Organizer - June 29, PM

    [...] Mini Barbies, and other tiny toys.  Not to mention the on-going drama that unfolds when a tiny toy has been lost.  I’m sure we’ll have more ideas on other little kid stuff that needs to be organized [...]

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