Mantente abuzado
By: Keith
El ejercitar nuestros cerebros a diario ha demostrado diferir la demencia en la vejez de la misma manera que el ejercicio físico mantiene nuestros cuerpos sin atrofiarse. Yo hago ejercicio 6 veces a la semana. El 7º día hago una hora de estiramiento. Pero antes de ahora no había hecho nada con mi salud mental. Después de todo, somos vanidosos, pero no podemos ver nuestros cerebros en el espejo. Es fácil descuidarlos. Un tema común en la mayoría de mis artículos es la importancia para los padres de mantenerse en buena condición física para poder cuidar de sus hijos adecuadamente. Yo no debo descuidar el mantenerme en buena condición mental también. ¿Qué niño de 6 años no ha empezado a preguntar cosas tremendamente complicadas de explicar como “por qué es el cielo azul?” (por cierto que yo tengo un libro “Why the Sky is Blue” dedicado a este tema). Y qué tal cuando castigamos a nuestros hijos prohibiéndoles jugar su videojuego favorito y ellos preguntan ¿por qué? Y nos dan un buen argumento razonable por el cual ellos no deberían ser castigados. Yo odiaba cada vez que mis padres me decían ¡porque lo digo yo! ¿No deberían estar los padres mentalmente listos para enseñar de la misma manera que para debatir? Las mamás y los papás necesitan pasar parte de su tiempo libre levantando pesas para el cerebro. Leer, escribir, o hacer rompecabezas son unas de las pocas actividades saludables que sirven el doble propósito de mantener nuestros cerebros activos y nutrir el cerebro de nuestros hijos.
Leer
Stephen King lee entre 60 y 100 libros al año. El es un escritor, así que por supuesto, no es de sorprender y es de esperarse. Pero aun para el resto de nosotros el leer es esencial para fortalecer nuestra creatividad y vocabulario. Los libros tienen dos propósitos. Los buenos libros de ficción estimulan nuestra imaginación. Y también apoyan nuestro vocabulario. Mis hijos algunas veces me preguntan por la definición de una palabra complicada. Normalmente yo sé cómo usar la palabra en una oración, pero no puedo decir su significado exacto. El leer construye mi vocabulario y me hace el poder explicar a mis hijos los delicados puntos de la gramática más fácilmente. Si yo no leyera tanto como lo hago, entonces no sería capaz de pode comunicarme bien con mis hijos. Yo no tendría las palabras correctas, y mis hijos crecerían sin aprecio por la locución (si, aquí esta una de esas palabras). Es obvio que los libros que no son de ficción son básicamente informativos. Yo no leo libros de texto para aprender cómo escribir o para incrementar mi vocabulario. De hecho, ni siquiera los leo por placer (aunque conozco a algunas personas que si lo hacen). Lo hago porque quiero aprender algo que puedo pasarle a mis hijos. ¿y qué tal la habilidad de poder conseguir la información en el Internet? Los niños deben aprender que el Internet no es substituto por un buen libro. Un amigo mío recientemente escribo un artículo acerca de la mentira inherente del medio social. Los blogs y otras cavilaciones del Internet pueden ser buenos para empezar, pero ciertamente dejan mucho que pensar. Sin embargo, para verdaderamente aprender algo, todavía necesitamos de los libros y la midia impresa como fuentes de autoridad. El ser un buen maestro significa que debemos ser buenos lectores.
Escribir
Yo escribo todos los días, y cada día soy mejor que el anterior. El escribir me fuerza a expresarme de manera que otras personas puedan entenderme. Muchas personas utilizan palabras impresionantes y oraciones largas y confusas cuando escriben. Estas personas son fanfarrones, y nadie quiere leer lo que escriben. El propósito de escribir es el explicar un punto de vista en tan pocas palabras como sea posible y tan claramente como sea posible. Eso es lo que los escritores hacen, y es por eso que el escribir es encarecedor para la mente, pues tenemos que considerar cosas que por lo general tomamos por seguro. Tenemos que usar diccionarios y diccionarios de sinónimos para que nuestra escritura sea cautivadora y clara. Pero con los niños se trata de la comunicación. El escribir y leer van de la mano. Leemos para ampliar nuestra imaginación y escribimos para expresarnos. Cuando podamos hacer ambos adecuadamente, entonces vamos a poder explicar a un niño de 6 años el por qué el cielo es azul; y no vamos a decir simplemente porque sí.
Rompecabezas y juegos
¿Qué tanto quieres ampliar tu cerebro? ¿Mucho? Que bien, aquí tienes la paradoja de Galileo.
“Primero, algunos números tienen la propiedad de ser un cuadrado perfecto (esto es, el cuadrado de un entero, desde ahora llamado simplemente cuadrado), mientras que otros no la tienen. Por ello, el conjunto de todos los números, incluyendo tanto a los cuadrados como a los no cuadrados, tiene que ser mayor que el conjunto de los cuadrados. Sin embargo, por cada cuadrado hay exactamente un número que es su raíz cuadrada, y por cada número h ay exactamente un cuadrado. Por lo tanto, no puede haber más de un tipo que de otro.”
¿Acaso tiene sentido el decir que hay tantos números cuadrados como hay números? No, no tiene sentido. Pero, yo no soy un matemático. Simplemente soy un tipo quien ocasionalmente se la pasa preguntándose cosas acerca de los números infinitos sin ninguna razón. Michio Kaku explica perfectamente esta paradoja (usando la visualización llamada el Hotel de Hilbert) en su libro Hiperespacio, le cual yo leí hace años y es el causante de mi continua frustración al querer conceptualizar el infinito. El punto aquí es que: la cantidad infinita de números esa fuera de mi alcance, pero mientras más pienso acerca de esto, mas fácil va a ser entender otro tipo de cosas, por comparación. Cualquier paradoja o rompecabezas lo hará. Lo mismo pasa con el ajedrez, el juego chino de “GO” (juégalo aquí) o cualquier otro tipo de juego mental. No necesitamos ser Garry Kasparov para poner nuestros cerebros en buen uso. Enseñar este tipo de juegos a nuestros hijos es satisfactorio para ellos y para nosotros. Incluso el juego de damas inglesas es un buen juego para la mente. Así mismo he mencionado que los videojuegos también fuerzan nuestra mente a resolver rompecabezas. Existen muchos métodos para prevenir que nuestros cerebros se estanquen. Simplemente necesitamos resolver problemas y no recibir nuestras respuestas en los programas de televisión. Lo peor que podemos hacer es sentarnos frente a la tele a vegetar.
Debates 
Mi papá solía utilizar la mesa a la hora de la cena como foro de debates. Casi cada noche teníamos una discusión acerca de política o religión o cualquier otro tema apasionante. Yo no he había dado cuenta, sino hasta que me salí de la casa que la mayoría de las veces él mismo no creía en lo que argumentaba, que lo único que estaba haciendo era jugar a ser abogado del diablo. Mi mamá lo odiaba; ella con frecuencia dejaba la mesa muy molesta por lo que pensaba eran pleitos de familia. Pero no lo eran. Yo he empezado a hacer lo mismo con mis hijos. Ellos todavía son muy jóvenes como para temas a fondo, pero he tomado el ejemplo de mi padre y he empezado argumentos nada más para ver cómo reaccionan. Al crecer van a ser mejores, y eso me va a hacerme ser mejor para poder aguantarles el paso. Algún día ellos van a ser capaces de tomar un aposición y defenderla sin importar si lo creen o no. El mantenerme inteligente (agudo) va a ayudarles a mis hijos a aprender astucia y retórica. Nuestra meta no es empezar pleitos familiares y guerras pasionales, es aprender a debatir sin infundir pasiones. My papá probablemente pudo haber hecho un mejor trabajo en esta última parte. Yo constantemente estoy recordándoles a mis hijos que no deben enojarse o van a perder el enfoque en el argumento. No hay nada más americano (y no que éste sea el tema en este artículo) que un buen debate durante la cena.
La inspiración de este artículo me vino de mi hermana gemela quien me llamó ayer para decirme que su hijo de 4 años le había hecho una de esas preguntas ridículas de las que mencioné en la introducción. Una campana debe haber resonado en su cerebro. Y dijo, “¡Recórcholis!” Si mi hijo está pensando en este tipo de cosas a los 4 años, entonces estoy perdida.” Ella estaría perdida. Si no estudiara y se mantuviera en forma mentalmente ella estaría enfrentando a un adolescente quien correría vueltas en su mente. Ella estaría resignada a responder simplemente porque así es; ella tendría que depender en la autoridad paternal dada por Dios en lugar de su propia inteligencia. Yo prefiero mantenerme en forma y a la cabeza para no tener que tratar con un adolescente insolente que siempre dice ¡te lo dije!
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Gee, I’d better go study. No one expects grandma’s to be smart, do they? I think we’re in charge of the cookies
That first picture made my head explode, lol