Considera la fuente
By: Keith

La paternidad es un término ubicuo utilizado para describir algo que es muy específico y único. La mayoría de nosotros seremos padres alguna vez durante nuestras vidas, es cierto. Pero, cuando nos convirtamos en padres vamos a desarrollar nuestras propias técnicas para llevar a cabo el trabajo, técnicas que son excepcionales y diferentes. No hay dos trabajos de paternidad que sean iguales. Cada quien tiene su propia opinión acerca de cómo criar a sus hijos – los abuelos, los padres, otros niños, los vecinos, tíos y tías, el hombre de la basura, todo el mundo tiene una opinión y cada uno quiere dar consejo sobre ella. Es raro encontrar a alguien que no quiera dar consejos. El tener una opinión no es un problema, porque todos tenemos una. Pero, con mucha gente, las opiniones salen de ellos como el agua sale de la llave. Estas personas se sienten obligadas a dar cada consejo que tienen a otros padres como si ellos fueran los únicos con todas las respuestas. La gente puede ser avasalladora. Lo peor es que algunas veces sus consejos son completamente incorrectos, y hasta he de decir, estúpidos. Toma un tipo especial de padre para reconocer la basura cuando empieza a ser repartida, y un padre fuerte para no aceptarla. El escuchar demasiados consejos va a causar que empecemos a cerrar nuestros oídos a todos los consejos. Pero no queremos que esto suceda porque, hay que admitirlo, nosotros tampoco tenemos todas las respuestas. ¿Cómo filtramos los buenos consejos de los malos? Simple, considera la fuente. Unos cuantos ejemplos para ilustrar.
A mí me gusta darles a mis hijos un pequeño discurso antes de que entren a su clase o actividad competitiva. Yo quiero que ellos sientan que pueden hacer cualquier cosa en la que pongan su mente, y que se sientan confiados de que ellos tienen la habilidad de hacerlo. Es importante para mí el imprimir en ellos la idea de que no es vergonzoso perder, siempre y cuando ellos hayan tratado y dado su máximo. Yo les hago algunas bromas y les hago cosas chistosas para que ellos vean que no son toda seriedad. Ellos entienden el motivo de estos discursillos es el mostrarles que les quiero y me importa lo que están haciendo de la misma manera que su actividad es importante para ellos. Los dos siempre se van muy contentos a sus clases. Ellos siempre tratan de dar lo mejor de ellos y siempre se divierten. En una ocasión, en la clase de gimnasia, una mujer estaba parada junto a mí cuando yo les estaba dando a mis hijos su discursillo y ella escucho lo que yo decía. Yo les di a mis hijos una palmadita y un beso y los mande a su clase. Una vez que ellos se habían ido ella se dio la vuelta y me regañó por no enfatizar que lo mas importante en la case de gimnasia era divertirse. La insinuación era que yo estaba empujando a mis hijos muy duro y que estaba siendo uno de esos padres que vive su vida a través de las de sus hijos. Para nada cierto. Bueno, yo me calme un poco y considere la fuente. Su hija también entro al gimnasio a tomar la clase y se la paso ahí, sentada, mirando al techo la mayoría del tiempo. Mientras tanto, mis hijos estaban corriendo por todos lados teniendo todo tipo de diversión al mismo tiempo que estaban tratando bien duro de hacer todos los movimientos que los instructores les estaban enseñando. Así es, ese consejo de ella puede ser descartado rápidamente.
Nuestra familia entera tiene unos hábitos para dormir muy extraños cuando los comparamos con los de otras familias. Cuando mis hijos acababan de nacer, y durante los primeros años de sus vidas, nosotros teníamos y operábamos una academia de artes marciales. Nuestras clases empezaban a las 4 de la tarde y terminaban a las 11 de la noche. Después de la última clase teníamos otras cosas que hacer antes de que pudiéramos cerrar y regresar a la casa. En muchas ocasiones no nos íbamos a dormir sino hasta la 1 de la mañana. Nuestros hijos mantuvieron el mismo horario. E incluso después de haber cerrado la academia todavía todos mantenemos el mismo horario. Mis hijos se van a dormir a la media noche y a veces a la 1 de la mañana y todos nos levantamos a eso de las 10. Esto no es problema porque yo los educo en casa así que mis hijos no tienen ningún lugar en particular al cual estar en las mañanas. Pero ha habido un sinnúmero de personas que me han dicho que tengo que ponerles en un horario normal. Bueno, ¿y por qué debería hacer eso? El horario que tenemos nos ha funcionado muy bien. Las fuentes de estas quejas son padres que tienen hijos en la escuela. Ellos no se pueden imaginar a los niños levantándose a las 10 de la mañana porque, para sus familias, eso simplemente no funcionaría. Para la mayoría de las familias, nuestro horario de sueño sería totalmente disfuncional e impráctico. Yo se que los niños que van a la escuela tienen un horario especifico que deben seguir y que les dicta sus horas de sueño. Pero, aun después de explicar la historia de la academia y que yo educo a mis hijos en casa, la gente todavía trata de convencerme que estoy mal. Todos esos consejos pueden ser descartados porque yo se que vienen de personas que no tienen la misma experiencia que yo tengo.
No podemos descartar todos los consejos. Queremos y debemos aceptar la sabiduría de las personas que han tenido éxito en su rama. Por ejemplo, cuando yo tengo una pregunta acerca del currículo de clases o de métodos educativos, busco ayuda de otros padres que han producido niños bien educados en casa. Si mis hijos están interesados en navegar, entonces voy a llamar a mi papá, que es un excelente marinero. En algún punto de mi vida tuve un maestro que me enseño artes marciales. Como estudiante mi tarea era aprender de él y aceptar su sabiduría. Si yo de repente hubiera decidido que él era un anciano tonto, débil y sin conocimiento de Karate entonces rápidamente yo me hubiera encontrado sin maestro y nunca hubiera logrado nada. Tenemos que aceptar consejos cuando son relevantes a nuestras vidas y cuando provienen de personas con experiencia. También tenemos que filtrar los consejos malos. Los malos consejos no siempre vienen de personas mal intencionadas que quieren vernos fallar en la vida. Algunas veces vienen de personas perfectamente bien intencionadas pero que simplemente no comparten nuestras experiencias en la vida y por lo tanto no pueden guiarnos efectivamente.
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I’m always amazed when people (total strangers) feel the need to offer a free critique of my parenting decisions. Jon and I have had our share of this over the years because of our child with special needs. EVERYONE knows what’s best for her.
Anyway…I’m sure you handled the “gymnastics mom” with more tact grace than she deserved.