Ser un padre revolucionario
By: Keith
A nadie le gusta considerarse a sí mismo, como uno más del montón, ¿cierto? Aún cuando es cierto que existen otros 6 billones de personas en el mundo, uno prefiere verse a sí mismo como único y original, un alma como no hay otra. Nuestra reacción ante el estrés pude que sea similar a la de otras personas, pero nunca idéntica. Tal vez uno encuentre similares gustos en ciertas cosas, como comida y arte, pero no hay dos personas completamente iguales, cada uno es único. Yo lo soy, al igual que tu. ¿Y no quiere decir esto que nuestros hijos son únicos también? ¡Por supuesto! Así que, ¿por qué hay padres (y madres) conformándose en hacer con sus hijos lo mismo que otros padres hacen? Este problema es tan grande, que hasta existe un estereotipo que le hace burla, en Inglés les llamamos “soccer moms” (mamas de soccer), y ellas son mis enemigas.
¿Por qué hay tantos padres que insisten en tratar a sus hijos como si fueran cualquier otra persona en el mundo? De seguro que éstos padres aman a sus hijos y no a los hijos de otras personas (hay que ser honestos, es cierto), y eso es un hecho único de cada relación. Pero al parecer existe, sin ser escrito, un libro de reglas acerca de cómo educar a nuestros hijos. Hay reglas que dicen que no pueden ver ciertos programas de televisión, que tienen que irse a la cama a las 8 de la noche, que tienen que vestirse de cierta forma, que tienen que comer comida “especial” para niños, que solamente pueden jugar juegos para niños, etc. Es una lista que nunca acaba con las reglas que se deben seguir relacionadas con el mundo de los niños. Y ahora puedo explicar el porqué éste grupo de reglas existe. Existe porque a uno como padre (ó madre), le falta carácter. Como padres, solemos hacer lo que es fácil y aceptado en sociedad, en lugar de hacer lo que es de beneficio para nuestros hijos sin importar lo que nuestros vecinos digan ó hagan.
No son solamente otros padres los que quieren que nuestros hijos se ajusten a las reglas. También compañías buscan conformidad. Yo me encontré cayendo en esta trampa un poco después de que mi primer hijo nació. Nuestra primera parada al salir del hospital con él fue a un Babies R Us. Queríamos comprarle unos artículos educativos para estimular el intelecto. No me tomo mucho tiempo el darme cuenta de que el intelecto en los niños es estimulado con rocas, tierra, latas, animales, cajas, y una variedad de otras cosas que los niños siempre tienen a la mano y son gratis. Y aún así, sabiendo esto, continúe por algunos años comprando productos que nunca serían usados,
simplemente porque no quería ser visto como un padre que negligente sus hijos. Pero he aprendido mi lección, como todo padre que al final lo hace. Aprendí que estaba siendo más negligente cuando escuchaba a los comerciales ó el consejo de familiares y amigos, que cuando ponía atención a las cosas que mis hijos consideran importantes. Así que revolucioné mi manera de pensar y ver las cosas. Decidí que tiraría el manual a la basura, e iría en mi camino de educar a mis hijos por mí mismo.
Y cuál ha sido mi sorpresa, que ¡ha funcionado! La vida es mucho mejor cuando uno no se preocupa por lo que otras personas digan ó hagan con sus hijos, ó qué juguetes de moda se tienen que comprar, etc. Es mucho mejor comprar artículos en los que mis hijos están verdaderamente interesados sin preocuparme si es apropiado ó no. Puede que esta actitud sea considerada muy liberal, así que déjenme clarificar. Yo no vivo mi vida con la intención de ser diferente, vivo mi vida para mis hijos, y mis hijos son individuos únicos y diferentes, con gustos y afinidades que tal vez no sean las mismas que las de otros niños de su misma edad. Es así de sencillo. Puede que parezca simplista el actuar de manera consistente con tus propios valores y normas morales y el vivir para ti mismo y tu familia, pero no lo es. Es revolucionario.
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Keith -
These Blogs are great. Our son has been eating Raw Tuna and Salmon since he was two. Just an example of busting out of the “Kid’s Food” routine