Amor en la pizarra blanca
By: Stefan Lanfer
Stefan Lanfer es un padre de dos pequeños viviendo en Boston, un dramaturgo, y miembro de la fundación de estrategia. El bloguea acerca de “los grandes misterios revelados durante los pequeños momentos” de la paternidad en dadtoday.com, y acerca de las maneras de poder continuar con el trabajo con el que te sientes más apasionado, aún cuando no hay tiempo para ellos, y cuando parece que es algo que no puede hacerse en The Write Map. Lanfer es el autor de The Faith of a Child and Other Stories of Becoming and Being Dad (La fé de un niño y otras historias acerca de convertirse en y ser un padre) – un libro que cualquier hombre que está a punto de convertirse en padre y quien está temeroso de lo desconocido debe leer.
Amor en la pizarra blanca
por Stefan Lanfer
Cuando paso a dejar a James a la escuela por las mañanas, encadenamos el carrito de la bicicleta a una reja de hierro negra en la parte de atrás del edificio, él se quita su casco de ciclista rojo, y agarra su mochila nueva de color azul que tiene su nombre “JAMES” bordado con hilo blanco. Caminamos a lo largo del edificio de ladrillos rojos, y echamos una miradita a su salón al pasar por una de las ventanas. “¡Ahí está Luke!” él dice. “¡Ahí está Malia!” diciéndolo con sorpresa y maravillado cada vez.
Una vez adentro, colgamos su mochila en el gancho dentro de su cubículo, se quita su chaqueta – la cual está viniendo más seguido últimamente, en estas frías mañanas de otoño. Luego visitamos su pequeña pizarra blanca – justo a la altura de James, justo afuera de su salón de clases.
Él recoge su marcador de borrado en seco y espera a que yo lea la pregunta del día.
La otra mañana, decía, “¡Buenos días amigos! Hoy tenemos clase de gimnasia con Jenn. ¿Qué es lo que hace a tu familia especial?”
“¿Qué es lo que hace a nuestra familia especial, James?” Le pregunté.
“Tenemos a Maya,” me dijo sin titubear.
Guau, yo pensé. Tienes razón. Ella nos hace especiales, James.
Últimamente, yo escribo primero en la pizarra – una letra, o una palabra completa. Luego veo con asombro cómo mi hijo quien siempre solamente dibuja una tormenta de garabatos, tras garabatos, ahora estudia cada línea, y lentamente pero con seguridad copia lo que ve.
Esa mañana escribí la palabra M-A-Y-A por él. Y mientras el cuidadosamente trataba de replicar las letras, mi corazón se derritió. Y mientras ocurría yo pensé, de todos los regalos del mundo, y la atención, y el cuidado, y el amor que queremos dar a nuestros hijos durante los años, muy pequeños regalos se acercan al regalo de tenerse el uno al otro.

Demostración – haciéndonos especiales con la boca ancha de la isla róbalo, en el Home Depot, West Roxbury, MA
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What a terrific guest post, Keith! I’m glad to see you featuring Stefan here. His book is so great!!
Stefan, thanks for sharing a touching story. Great reminder its the people in life that matter. That’s why we choose to have a second child, seemed kinda boring to be an only child. Not much family when you grow up.
Great guest post. I wish my kids gave me more moments like that. My daughter does stuff like that when her brother isn’t around, but it seems like as soon as they are together, it’s cats and dogs! Then they give you one or two moments a day that make you melt.
Thanks.
Thanks, Brian
Thanks for the thoughts, Trevor. Made me realize how glad I am for my siblings
We’ve got plenty of those moments too, Dennis. Check “the lover, the fighter, the injustice” post @ Dadtoday.com
As my brother and I near our 60′s we remain best friends for no one knows the path you’ve walked better than a sibling. Thanks for a thoughtful piece.
Thanks for that perspective, J. I had the hunch I was watching this dynamic with decades-long power but your comment really affirms