Historia de los Viernes #14
By: Keith

Sábado por la tarde
Por Keith Wilcox
John estaba haciendo su rutina habitual para antes de una carrera. Esta consistía en estar parado platicando junto a sus amigos que habían venido a verle ganar la carrera – otra vez. Las carreras a campo traviesa se habían convertido en un evento importante en su preparatoria desde el momento en que John ingresó a la escuela. Este deporte había sido una actividad de quijotería practicada únicamente por niños nerds súper metabolizados. Hasta que John llegó y ganó cada carrera en la que compitió, volviéndose el salvador de la imagen del deporte. Y no era que John fuera popular o que no fuera un nerd como el resto de los corredores en el quipo. Era que él ganaba, y a todos les gusta un ganador. El tenía confianza a pesar de ser extremadamente delgado y a pesar de su reticencia natural. El no estaba seguro cuándo había recibido su don. Pero por seguro había sido antes del Primer grado; pues incluso entonces el recordaba a sus compañeros de escuela tomando turnos para tratar de ganarle en una carrera alrededor del edificio de la escuela, y aún entonces, el nunca perdió. Lentamente, a través de los años que antecedieron su tercer año de preparatoria, el empezó a menospreciar este don suyo.
La competencia de repente se había puesto difícil cuando él entró al noveno grado. Los atletas entrenaban; John nunca había entrenado. El casi perdió su primera carrera en la preparatoria, pero él se había amarrado a la última milla con pura fuerza de voluntad y determinación. El vomitó inmediatamente después de la carrera y estuvo enfermo por los siguientes dos días. El se dio cuenta que necesitaba poner más distancia si quería seguir ganando. Su primero y segundo años de preparatoria pasaron y él había conseguido pasarlos manteniendo su imagen despreocupada. Sus compañeros le veían entrenar en cada práctica, él no tenía otra opción más que seguir corriendo en prácticas con ellos. Pero, John siempre hacía un espectáculo de su flojera. Era importante mantener su imagen de ser invencible. Después de todo, Superman nunca se había tenido que reducir a hacer pesas. De la misma manera, aunque él no era Superaman, John necesitaba que la gente creyera que su velocidad era preordinada. Frecuentemente el salía a correr en chanclas o mientras comía su almuerzo y se paraba a platicar con las personas que veía en la calle para luego resumir su carrera y alcanzar a su equipo más adelante en la calle. Todo era un juego. Su acto durante las prácticas era lo que él quería que la gente viera. Lo que la gente nunca vio fueron sus carreras a media noche; su verdadero entrenamiento tomaba lugar cuando nadie le veía. Así él podía mantener las apariencias.
Así, nuevamente, con escondida trepidación, John se preparó para esta carrera. El odiaba las colinas. El odiaba el sonido de pasos viniendo por detrás suyo, alcanzándolo, y él, teniendo que empujar su cuerpo más duro para poder mantener una distancia respetable. Le daba escalofríos el pensar en el dolor al que iba a tener que someterse. Pero, él seguía platicando con sus amigos como si fuera a tomar solo unos cuantos pasos a través de una puerta para verlos de nuevo al otro lado. Verdaderamente, el dejo de disfrutar las carreras cuando estaba en sexto grado. Pero era su obligación el hacer esto. “Con gran poder viene una gran responsabilidad.” El sabía que no era un superhéroe, pero seguía diciéndose lo mismo de todas maneras. Otras personas no podían correr de la manera en que él podía. El no podía, egotísticamente, tirarlo de lado mientras que todavía pudiera entretener.
Hoy podía ser el día en que el perdiera una carrera por primera vez. In séptimo grado e había perdido una carrera; pero nadie lo sabía. El había perdido contra una niña, pero había sido tan cerca que le habían dado el merito a él. El sabía la verdad; ella se había inclinado sobre la meta una pulgada antes que él. Fue terrible el tener que aceptar esa victoria. Incluso los administradores escolares habían estado envueltos en la falla. La niña era nueva en la escuela. Ella había venido de Texas, Dallas, una ciudad grande. Ahí fue cuando John supo que de seguro, algún día, el iba a perder una carrera a lo grande. Ahí fue cuando su confianza por estar en un pueblo pequeño se empezó a quebrantar. Pero, sorprendentemente para él, el siguió mejorando y siguió ganando.
Todavía…
El equipo contra el que estaban compitiendo ahora era de una escuela tres veces más grande que su propio pueblo. Llegaron a la competencia en dos autobuses. John supo que iba a ser otra perdida para su equipo. Pero perdida para el equipo o no, el todavía tenía que encontrar la manera de ganar la carrera individual. Los otros 6 muchachos vestidos en naranja ya estaban en la línea de salida. El tenía que irse. El equipo azul, los visitantes, también empezaban a avanzar hacia la línea de salida. John camino entre el grupo opuesto. El dijo “Hola, buen día, ¿no es así?” El también dijo “¿Así que tengo que ir y ganarles a todos ustedes, he? Está bien, si ustedes insisten.” El sonrió y dijo “¡Buena suerte!” mientras que él y el resto del equipo se alineaban perpendicularmente a la línea de salida.
La nube de humo y el sonido de la pistola sucedieron prácticamente al mismo tiempo; y la carrera comenzó. John se acomodó detrás del corredor que llevaba la delantera a menos de un pie de distancia detrás suyo y ligeramente a la derecha. Era una posición perfecta para costear. El mantuvo su respiración en silencio pero hizo sus pasos sonar fuerte. El pasaría a este tipo en más o menos una milla, después de que la desmoralización fuera completa.
El escucho, detrás suyo, pasos; el sintió una presencia. Alguien estaba costeando a cuenta suya. El paso al grupo de sus amigos al final del camino de carros y a la intersección donde se encontraba la vuelta para la primera colina. El tenía la ventaja de estar corriendo en casa. Gracias a Dios.
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What?!! You can’t do this to me!!! Ok, ok, is this a “it doesn’t matter whether you win or lose” thing or the real race is the internal one or the fat lady is warming up? Never mind, there are many meaning from which to choose. Very nice.
HAHAHAHA! I can’t help it because I don’t know if he won or lost