Leyendo para aprender y leyendo por diversión: Lo mismo pero diferente

By: Keith

 

Todos sabemos, como adultos, que el leer puede ser educacional y divertido.  Con el transcurso de los años, he descubierto las materias que me gusta aprender y los libros que quiero leer.  Yo recuerdo haber tenido que leer de niño, por ejemplo, La Letra en Escarlata y La Casa de de los Siete Tejados (Nataniel Hawthorne no es uno de mis favoritos), y distintivamente recuerdo haber odiado el haber tenido que leer ciertos libros.  Eso no quiere decir que no leí.  Yo leí todo tipo de cosas divertidas que no fueron escritas por Nataniel Hawthorne y Ralph Waldo Emerson (¡si me gusta Louisa May Alcott así que no tengo nada contra los escritores de Massachusetts!).  Pero, tristemente, es cierto que algunas lecturas simplemente no son divertidas.  Yo leo y aprendo a pesar de ser trabajo duro porque es algo que tengo que hacer.  Hoy en día, si quieres preguntarme acerca de los escritos de Emerson y Thoreau, te puedo decir bastante acerca del trascendentalismo.  Si me preguntas acerca de Salem, también puedo platicar acerca de esto.  Por lo tanto, el aprendizaje no tiene que ser divertido para ser necesario o efectivo, pero sería bueno que así lo fuera, ¡a poco no!  Así que, ¿qué haces con un niño quien parece odiar sus lecciones de lectura?  ¿Lo fuerzas de la misma manera en la que me forzaron mis maestros (con éxito en ciertas ocasiones, y sin mucho éxito en otros casos)?  ¿O le dejas leer lo que quiera, de la manera en que quiera?  La respuesta es el hacer ambas cosas porque algunas lecturas deben ser divertidas; y, nos guste o no, también son, inescapablemente, nuestro camino al conocimiento esencial, y eso significa que en ocasiones no serán tan divertidas.

 

Dale dos lecciones de lectura en lugar de solo una:

 

Existen ciertas cosas en la vida que debemos conocer; es un hecho ineludible el que no todo el aprendizaje vaya a ser divertido.  Ya he hablado anteriormente, en artículos previos, acerca de algunas soluciones para la lectura de comprensión que tienen que ver con novelas gráficas o un programa diferente de lectura de comprensión.  Esas soluciones, por sí mismas, siguen siendo correctas.  Sin embargo, la solución completa es el dividir la lectura en dos categorías, la lectura que es divertida y la lectura que podría ser divertida per tal vez no lo sea porque es lectura que tiene que hacerse, ya sea divertida o no.  Cuando mis hijos y yo hacemos sus lecciones tenemos una lección que hacemos juntos en la que yo les hago preguntas, escucho su pronunciación, y les doy una pregunta de composición que deben responder.  Algunas veces ellos aprenden cosas que son divertidas para ellos, pero otras veces ellos le odian.  Hay que aguantarse.  La otra lección, sin embargo, es conducida en sus propios términos.  Ellos pueden leer cualquier cosa que ellos quieran, y yo no les acoso para nada.  La única regla es que ellos tienen que leer por media hora.  Yo no los monitoreo ni les hago preguntas acerca de qué tanto leyeron.  De hecho, si ellos quisieran, ellos podrían brincarse la lección y yo no m daría cuenta.

 

¿Qué tal funciona?

 

¡Funciona de manera excelente!  Yo termino consiguiendo lo que quiero, que es el enseñarles a mis hijos cosas que tienen que aprender.  Y ellos consiguen el descubrir las cosas que estimulan sus mentes y despiertan sus imaginaciones.  Este método va a pagar en el futuro cuando decidan en qué materias quieren enfocarse cuando estén en la preparatoria y la universidad.  Después de todo, si nos pasamos la vida haciendo solo las cosas que otras personas quieren que hagamos (aún si es por nuestro propio bien), ¿cómo vamos a descubrir las cosas que verdaderamente nos gustan?  ¿Cómo es que Neil y Alan van a saber lo que quieren estudiar si nunc a les doy la oportunidad para descubrirlo?  Yo sé lo que a mí me gusta, pero puede que esas materias sean o no sean lo que a ellos les guste también.  Ellos no van a saber hasta que no lo investiguen.  Oh, y créeme; ellos van a tener que leer los escritos de Nataniel Hawthorne de la misma manera en la que yo leí Nataniel Hawthorne.  Pero, ellos van a reconocer que la necesidad es por su propio bien, por motivos educativos, y no porque simplemente les estoy diciendo lo que deben de leer.

 

La lista de lecturas divertidas de Neil:

 

Por ahora, Alan (de 6 años de edad) está contento leyendo simplemente los libros de la serie Magic Tree House.  Pero Neil se ha extendido a leer una selección más diversa.  Vamos juntos a la librería, y me lo llevo alrededor de las diferentes secciones leyendo las portadas posteriores de varios libros hasta que nos encontramos uno en el que él diga “¡Sí, quiero este!”  Luego lo compramos, y eso es lo último que yo sé de ese libro (a menos de que él necesite ayuda.  Aunque recientemente él ha necesitado menos y menos) hasta que me dice que ha terminado de leer el libro.  Aquí te pongo un ejemplo de los libros que él ha leído durante el último año (he olvidado algunos de ellos que leyó sin ayuda porque, bueno, yo no estuve muy involucrado).  Verás que sus gustos son muy variados; pero yo veo un patrón.  A él le atraen los libros que tienen que ver con animales.  Yo siempre he estado interesado en historia, y su inclinación hacia los animales es algo que yo no hubiera sabido si no he hubiera dado la libertad de explorar.

 

1. Bone, por Jeff Smith.  Todos los 9 tomos y la precuela.  Alan ahora ha comenzado a leerlos también durante sus lecciones de lectura divertida.

 

2. The Westing Game (El juego de Westing), por Ellen Raskin.  El comenzó este libro pero nunca lo terminó de leer (creo que el estilo de escritura es demasiado para él).

 

3. Pluto, por Urasawa y Tezuka.  Esta es una novela gráfica que apenas comenzó a leer, pero que está convencido que va a gustarle.

 

4. Rabbit Hill (La colina del conejo), por Robert Lawson.  Él dice que hasta la fecha este es su libro favorito.  Él lo leyó solo en el transcurso de una semana.

 

5. My Side of the Mountain (Mi lado de la montaña), por Jean Craighead George.  Yo leí algunas partes y él leyó otras.

 

6. Andre the Famous Harbor Seal (Andre la famosa foca del puerto), por Fran Hodgkins.  Esta es una adaptación para niños de la versión original.

 

7. Tedric the House Mouse (Tedric el ratón de la casa), por Peter Johannes.  Este es un libro de ilustraciones para niños, pero a también me gusta leerlo así que no puedo culparlo por eso.

 

8. From The Mixed-Up Files of Mrs. Basil E. Frankweiler (Desde los archivos revueltos de la Sra. Basil E. Frankweiler), por E.L. Konigsburg.  Sin ninguna ayuda mía.

 

9. The Whipping Boy (El niño azotado), por Sid Fleischman.  Sin ninguna ayuda mía.

 

10. Stuart Little, por E. B. White.  El se sentó a leer este libro por horas a la vez pues estaba bien interesado en el libro (frecuentemente yo tenía que ayudarle porque tenía bastantes preguntas).

 

11. The Tiger Rising (El levantamiento del tigre), por Kate DiCamillo.  Yo leí ciertas partes de este libro porque, cuando él lo leyó (hace casi más de un año), estaba sobre su nivel de comprensión.  El leyó la mayoría solo (lo seleccionó porque acababa de leerle Debido a Winn-Dixie, y ese fue todo un éxito).

 

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  1. Lying About Schoolwork: The Big No-No - January 29, PM

    [...] Which Neil Get’s Caught:             Last week was the final straw.  We do two reading lessons per day.  We do reading comprehension, and we do what I dubbed fun reading. The fun reading is supposed to [...]

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