Por qué es importante ganar y el perder apesta

By: Keith

Si, si, también es importante jugar justamente y ser un buen deportista; no se puede decir suficiente acerca del ganar de la manera correcta – de manera corté y honorablemente.  Sin embargo, al final y a pesar del punto de vista liberal popular que dice que el simplemente el hecho de haber participado merece reconocimiento, ganar verdaderamente es importante.  Y, es importante porque el ganar engendra más triunfos, y la vida no es más que un camino empedrado con una serie de pruebas que las personas pasarán con confianza o con las que se tropezarán.  Si quieres pasar por la vida con cierto éxito, vas a tener que saber cómo ser un ganador.  La competencia atlética o académica es una expresión abierta del orgullo que tenemos de nuestra vida y de lo que estamos dispuestos a hacer para seguir adelante.  Si una persona puede demostrar que puede ganar una etapa de competencia, esta persona estará mejor preparada para enfrentar los implacables caprichos que nos avienta la vida.  De la misma manera, el perder es dañino y crea un impedimento mental para conseguir éxito.

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El peligro del fracaso frecuente

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Aún los grandes campeones sufren de series de derrotas.  Nadie gana todo el tiempo.  Sin embargo, a diferencia de los antes mencionados grandiosos entre nosotros, la mayoría de las personas son demasiado débiles mentalmente como para poder soportar prolongados trechos de fracaso.  Es este hecho el que hace del perder algo peligroso y es la razón por la que es vitalmente importante el trabajar lo suficientemente duro en nuestras vidas para que nuestros triunfos sean distribuidos igualmente entre nuestros fracasos.  Confrontados con la realidad del un fracaso (porque todo el mundo es un fracaso hasta cierto punto) la mayoría de las personas se quebrantan – y de ahí en adelante, a pesar de las verdaderas habilidades, se marcan a sí mismas como perdedores.  Dejan de tratar de ganar porque creen que no se lo merecen o que simplemente no harían lo correcto aún si lo intentaran.  Se dirán cosas como “No soy bueno.” O “Probablemente pierda de todas maneras, pero como quiera voy a tratar.”  Si, seguro.  Cualquiera que piense de esta manera se está preparando a ser derrotado.  La palabra tratar es añadida como una pequeña idea al final del pensamiento, pero no es algo más.

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Es fácil para una personal el proteger su ego diciendo que la competencia no importa.  Pero, ¿cuáles son las posibilidades de que esta persona quien se rehúsa a competir o a competir con  pasión se levantará a retar a cualquier personal o cualquier situación en su vida?   Puede que la falta de participación sea aceptable para algunas personas; muchas personas a quienes les falta el deseo de ganar son perfectamente amistosas y sensibles.  De hecho, hay suficientes personas quienes son genuinamente felices mirando el sol salir y ponerse cada día sin enlistarse en la complicación de competir.  Eso está bien, y la meta de no hacer nada aún es una meta, pero lo que estoy diciendo es que yo  no dependería en  ninguna de esas personas para hacer algo que yo considerara crítico o importante.  Si quieres vivir tu vida siendo una interesante obra de arte colgada en la pared, adelante, está bien, pero a las obras de arte no se les invita a jugar a fuera o a participar en debates interesantes.

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Invierte en triunfos

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Ahora estoy pensando específicamente en los niños.  La mayoría de mis lectores saben la importancia que le doy a los logros personales y la excelencia académica y deportiva.  El no tomar ventaja del poder puro que se encuentra encerrado en nuestras mentes y cuerpos es un deservicio al proceso evolucionario que nos ha permitido el privilegio de existir.  Nadie quiere pasarse la vida sin ningún logro.  Sería como tener millones de dólares en el banco y vivir en una caja de cartón porque te rehúsas a reconocer que tienes una cuenta en el banco aún cuando recibes por correo un extracto de tu cuenta cada mes.  Todos nacemos con cierto potencial.  El no expresar dicho potencial, ya sea artístico, académico o atlético, demuestra que no somos merecedores de nuestra incomprensiblemente compleja y única composición genética.  Ha tomado millones de años el crear a alguien como tú y tus  hijos.  No lo eches a perder.  Y, si has echado a perder tu oportunidad (yo no croe que nunca sea demasiado tarde para hacer algo de ti mismo), asegúrate de que eso no le ocurra a tus hijos.  Enséñales que ellos son merecedores del triunfo e incúlcales una cultura que no sea tímida en expresarlo.

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Nunca digas nunca

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¿Te has encontrado alguna vez diciéndoles a tus hijos que sean realistas?  ¿En alguna ocasión les has desalentado a realizar algo porque no quieres decepcionarlos con un fracaso?  Bueno, ¡no hagas eso, tontín!  Tú crees que les estás protegiendo del dolor, y probablemente así sea; pero lo que es peor es el daño que le estás haciendo a su sentido de confianza en desarrollo – la confianza que van a necesitar para que al cometer errores puedan levantarse nuevamente hasta conseguir el éxito.  Tú le estás  enseñando a tu hijo a estar satisfecho con algo inferior al primer lugar antesde que la competencia ni siquiera haya comenzado.  Aún con una confianza saludable, los primeros lugares son raros.  Los ganadores no se aproximan a la competencia con dudas.  Ellos saben que van a ganar, aún cuando no lo hacen.  Suena extraño, pero así es como funciona.  La duda es una infección mental, expandiéndose insidiosamente en la mente y saboteando cualquier posibilidad de victoria.  Estadísticamente puede que tu hijo no llegue a la cima.  Sin embargo, el poner cualquier noción en su cabeza de que no es tan merecedor como cualquier otra persona es simplemente algo malo.

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La conclusión es esta: La vida es dura.  Te va a golpear y derrumbarte una y otra vez (ahora pareciéndome a Rocky).  Si te quedas tumbado pierdes.  Si te levantas pero piensas que serás derrumbado nuevamente, también pierdes.  Tienes que levantarte, golpeado y ensangrentado, y tener la misma confianza de que vas a conseguir la victoria de la misma manera que lo pensabas antes de recibir el primer golpe.

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Yo sugiero leer un libro que aunque es un poco anticuado y medio absurdo es bueno, se llama Máximo Rendimiento (Peak Performance) escrito por el Dr. Charles A. Garfield.  Si, es un libro de auto ayuda, y los libros de auto ayuda son típicamente bien inútiles.  Sin embargo, el 30% de este libro REALMENTE vale la pena el leerse.  Lo que dice con respecto a la importancia del entrenamiento mental es bastante esclarecedor.

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3 Responses to “Por qué es importante ganar y el perder apesta”
  1. Dennis Yu August 14, 2011 at 2:31 am #

    The irony of competition is that it’s so hard to win that most people don’t even try– which makes it that much easier for those who do. And those who ignore the naysayers actually have a great shot at winning, provided they’re persistent. I look forward to amazing things from Neil Wilcox as a tennis star and good person.

  2. Odd Dad August 22, 2011 at 12:56 pm #

    Your post was spot on. I hate the mentality that just participating is enough. Sure, winning isn’t everything, but it’s a hell of a lot better than losing. And kids need to know that they are going to win sometimes and lose sometimes. The most important thing is to teach them to do their best, to strive to win even when the odds are against them. If they don’t realize early in life that life is indeed a contest and that the contest rules aren’t even fair, they won’t be able to deal with what life dishes out. Thank you for writing about this. It needs to be said.

  3. Blogging Tips August 27, 2011 at 12:18 pm #

    No one goes out to lose. We all know that. But having the “I must win” at all costs isn’t acceptable. It’s about giving it 100% every time, leaving it all out there and being happy with your own performance.

    Winning is a part of life, and you have to also be a gracious winner, as well as a gracious loser.

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