Rivalidades enfermizas: Aléjate antes de que seas comprometido
By: Keith
Todos tenemos un rival al cual odiamos, alguien a quien nos gustaría dejar en el polvo, alguien a quien amaríamos vencer de una vez por todas. Pero las rivalidades, por definición, no nos llevan a finales felices de este tipo. Las rivalidades ponen a dos personas con similares habilidades el uno contra el otro, creando por lo tanto una competencia. Algunas veces tú vences a tu rival, algunas veces tu rival te vence. No existe un ganador en general. Eso es lo que es una rivalidad. Las rivalidades pueden ser motivadoras. De hecho, los investigadores en la Escuela de Negocios Stern en Nueva York descubrieron que corredores de carreras de a campo traviesa quienes competían directamente contra alguien que ellos consideraban sus rivales corrían de 20 a 30 segundos más rápido (en carreras de 5K) que sus tiempos promedios. Las rivalidades, por lo tanto, definitivamente estimulan el rendimiento. Pero las rivalidades no son todas de color de rosa. También pueden convertirnos en personas quienes, si no fuéramos nosotros y no tuviéramos otra opción, no seríamos alguien que quisiéramos conocer.
Cualquier cosa con tal de ganar
Deepak Malhotra, de la Escuela de Negocios de Harvard, estudió las reacciones de personas a un rival en subastas simuladas. Ellos opusieron algunos concursantes contra 8 personas al azar subastando un solo “raro y único” artículo y les dijeron que lo más que podían gastar eran 150 dólares. En otro grupo de personas ellos les opusieron con solamente una sola persona compitiendo por el mismo artículo, y dándoles también un máximo de $150 para gastar. Como era de esperarse, al menos en mi opinión, las personas quienes solamente tenían un rival estuvieron significantemente más inclinadas a exceder su límite de gastos. Ellos también se consideraron más emocionados y ansiosos que sus contrapartes en la subasta en grupo. Tal vez te preguntes por qué es que una escuela de negocios está haciendo este tipo de estudios. El hecho es que competir por todo contra solamente una persona no tiene sentido económicamente. Tendría razón el pensar que una subasta que tiene más participantes en la última roda indicaría que se trata de un artículo de más valor que aquella en la que solo hay dos personas participando en la ronda final. Tendría más sentido económico si las personas en el grupo de la subasta, en lugar del que está en la subasta con solo otra persona, hubieran estado dispuestas a exceder el máximo de 150 dólares. Así es como funciona la rivalidad.
Conciencia Maquiavélica
Otro producto negativo de fuertes rivalidades es el hecho de que las personas mienten y hacen trampa más deliberadamente cuando están compitiendo con un rival que en cualquier otra circunstancia. Los psicólogos sociales, Niro Sirvanathan, de la escuela de Negocios de Londres, y Adam Galinsky, de la Universidad del Noroeste, estudiaron cómo es que las rivalidades afectan nuestro estado mental aún en las actividades cotidianas. Los investigadores interrogaron personas haciéndoles recordar un encuentro personal, ya sea una competencia reciente o un esfuerzo colaborativo reciente, en el que hubieran tenido que enfrentar un rival. Luego, en una actividad completamente diferente, los investigadores les hicieron completar una serie de rompecabezas y luego calificar su éxito. Las personas quienes recordaron su encuentro con un rival tuvieron una mayor inclinación a exagerar o directamente mentir acerca de su hazaña que aquellos a quienes no se les preguntó acerca de su rival antes de la encuesta. Por lo tanto, las rivalidades pueden obscurecer nuestras vidas aún cuando no nos encontramos en una situación de competencia directa.
En un estudio similar, los investigadores establecieron competencias para medir el comportamiento en situaciones con y sin rivalidad. Algunos estudiantes fueron puestos contra oponentes que tenían habilidades similares. Los sujetos estudiados fueron expuestos a cortos márgenes de victorias y derrotas. Otros estudiantes, sin embargo, fueron puestos contra oponentes cuyas habilidades no era remotamente similares a las suyas. Los estudiantes quienes enfrentaron rivales recibieron más altas calificaciones en los exámenes que midieron actitudes maquiavélicas. Este mide la cantidad en la que las personas endorsan “comportamiento egoísta, tortuoso y manipulativo.” Las altas calificaciones fueron correlacionadas con acciones sin ética como “hacer trampa, mentiras y explotación.” Parece ser, de acuerdo con la investigación, que las rivalidades sacan al Sr. Edward Hyde en cada uno de nosotros.
Rivalidad entre hermanos
Ninguna de las investigaciones habla acerca de cómo interactúan los hermanos unos con otros, pero parece que mis hijos, de 17 meses de diferencia en edad, exhiben algunos de estos rasgos maquiavélicos, al menos cuando compiten uno contra el otro (lo cual es básicamente todo el tiempo). Estoy seguro que mis hijos no son los únicos. Después de todo, ¿quién es el rival cercano más odiado si no es tu hermano de casi la misma edad? Los argumentos que yo medio entre ellos están cerca de lo absurdo, y el mentir acerca de lo que ocurre es cosa común.
“Neil, ¿por qué le pegaste a tu hermano?”
“¡Porque él me pegó primero!”
“¡No es cierto! ¡Yo quería jugar con mi videojuego y Neil simplemente vino y me pegó!”
“¡Eso no es lo que pasó! ¡Tú me quitaste el videojuego! ¡Luego fue que yo te empujé!”
“Espera, Neil, que acaso no dijiste que le habías pegado porque él te pegó primero. Alan, yo creía que tu habías dicho que él te había pegado. ¿Qué fue exactamente lo que ocurrió?”
Parece ser que el mentir, no está reservado para los graduados de la escuela de negocios. Ciertamente también se aplica a las rivalidades entre hermanos. Investigaciones hechas en la Universidad de Duke muestra que las memorias son realmente obscurecidas por las rivalidades, y que una competencia con un rival puede verdaderamente causar que nuestras memorias nos hagan trucos, que nos hagan recordar victorias que nunca ocurrieron o errores cometidos por nuestros rivales que simplemente no son ciertos. Es algo pernicioso, y no es de sorprender que los padres vean estas mismas actitudes en sus hijos todos los días.
¿Qué hay que hacer al respecto?
Las rivalidades entre hermanos han estado ocurriendo desde el comienzo del tiempo. Lo único que hay que hacer es el tratar de difumar la rivalidad al redirigirla hacia otras cosas. El comportamiento de rivalidad parece estar directamente programado en todos los seres humanos. Como padre, tengo que aceptar que mis hijos van a ser competitivos. Pero yo prefiero que ellos no compitan entre sí. Si deben competir, y deben hacerlo, yo quiero que lo hagan contra alguien más. Mis padres fueron sabios al nunca ponerme a mí y mi hermana gemela en las mismas clases o en los mismos grupos deportivos. Es una lección que yo también estoy adoptando con mis hijos. Al menos, si van a tener un rival, sería mejor que fuera alguien quien no les va a seguir por toda la vida y obscurecerá su buen sentido. Las rivalidades no pueden ser eludidas. Pero, un poco de conciencia dura bastante explicándonos porqué actuamos de la manera en la que lo hacemos. Tampoco somos simios; así que, esperemos que al darnos cuenta que nos estamos comportando sin ética pueda hacernos alejarnos del círculo vicioso. Al menos espero que ese sea el caso. No somos monos, ¿cierto?
Fuente: Tomo de Noviembre de la revista Mente Científica Americana
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It’s like you watched the security footage taken yesterday afternoon at our local Wal-mart before writing this. Two boys, 14 1/2 months apart. When they’re getting along, they’re very, very good. But when they’re not… look out.
Keith, we both know a thing about rivalries!
Keith, my thoughts on this are that we are competitive as a society. We compete at everything if we care about it. School, sports, work, finding a mate, you name it. I did a blog about it a while back where I mentioned that I hate what has happened to our youth sports because they are taking away competition in our kids. I think it teaches them nothing, and the fact is, they will need that competitive streak if they are going to survive in today’s society. It’s just a fact in my opinion that we are competitive and it’s good. Rivalries are good, and in my opinion, cool. Rivalries are what drive us. My favorite hoop team is Duke and their rival is North Carolina. One wouldn’t be the same without the other. It’s awesome! Great post, as usual.
Interesting post. My brother and I had a lot of rivalry as kids, but have outgrown it as adults, thankfully.
Love these dad blogs. They give me terrific insight into dads’ minds. My sons are now 27 and 24 and are as competetive as their father. THAT is competitive. The sibling rivalry still rears its ugly head but not nearly as much as it did when they were living at home and at school. Sometimes I don’t think we, their parents, handled it as well as we should or could have. But, we do the best we can as parents. A friend once said you only realise when “they” are about 24 whether or not you’ve done a good job. I think we did okay. They are great “boys” and terrific sons, have great careers and are making their way in the world – still competing to see who will be a millionair first! Maybe we didn’t do too badly after all.