El éxito transforma
By: Keith
Desafortunadamente también el fracaso. Un simple fracaso puede influenciar el resto de nuestras vidas, dándonos la impresión de que somos unos perdedores. ¿Te has preguntado por qué algunas personas parecen fracasar constantemente en cualquier cosa que ellas hagan? De acuerdo con el Dr. Richard Ginsburg, autor de Whose Game is it, Anyway?, una vida llena de éxitos o fracasos puede ser disparada por un simple evento. Nosotros aprendemos de los fracasos y aprendemos de los éxitos. La diferencia entre los ganadores y los perdedores entre nosotros es que los ganadores han sido capaces de ignorar sus fracasos. Y, la diferencia entre ganar y perder es tan pequeña que a veces lo único que hace nos hace salir triunfantes es el tener una buena actitud mental. Es difícil de creer, pero nuestras mentes son lugares frágiles. Sin saberlo nosotros determinamos los caminos de nuestras vidas con la manera en la que tomamos triunfos y fracasos durante nuestra infancia.
El ganar no lo es todo:
Nosotros no tenemos que ganar todo el tiempo, y nuestras pérdidas no deberían molestarnos. Ve a Peyton Mannig por ejemplo. Ayer el perdió el Súper Tazón. Pero, ¿alguien cree que él es un perdedor? Más importante, ¿él cree que es un perdedor? No. El simplemente piensa que perdió un juego. El próximo año el regresará a seguir ganando. Él lo hará porque no va a dejar que una simple pérdida le convenza que él no es un gran jugador de futbol americano. El va a poner esa pérdida fuera de su mente y se va a enfocar en el próximo juego. Y hablando de futbol americano, ¿has visto a alguien con una carrera prometedora empezar un poco mal y desplomarse fuera de control desde un principio? Matt Leinart es un ejemplo interesante. Yo recuerdo su primer juego en la NFL hace algunos años. El salió y cometió algunos errores pero jugó bien en su primer partido (al menos lo que yo recuerdo). El perdió, pero por muy poco. Pero de alguna manera, el perdió la confianza, y empezó a ponerse peor y los Cardinales terminaron reemplazándolo por Kurt Warner (una decisión inteligente). ¿Acaso es que Warner es superior físicamente que él gana partidos? Difícilmente, el simplemente se pone la cara del juego cada fin de semana y no piensa acerca de otra cosa más que en ganar por 4 cuartos. Al fin del partido el va a su casa y se olvida del futbol hasta que es tiempo de jugar otra vez. Ese es un ganador.
No dejes que las mentes de tus hijos les fallen:
Las mentes de los niños son frágiles. Si ellos no sacan buenas calificaciones en un examen o si pierden un partido de futbol, somos nosotros los que debemos levantarlos, sacudirlos y ayudarles a olvidar el fracaso. De la misma manera, cuando ellos hacen algo impresionante, sorprendiéndose a sí mismos con una victoria y dándose una razón para celebrar, somos nosotros los que debemos ayudarles a recordar ese sentimiento por tanto tiempo como sea posible. Yo no estoy seguro si mi papá sabe acerca de este pequeño detalle de psicología o no, pero él nunca falla en recordarme de mi último año en preparatoria cuando gané la 2º División del Campeonato del Campeonato de Atletismo de Nueva Inglaterra. ¡Eso fue hace 17 años! Pero, gracias a mi papá, cada vez que me pongo mis zapatos para correr yo creo que voy a ganar. No siempre sucede así, por supuesto, pero aún lo creo. Algunas personas llaman arrogancia a mi actitud de que nunca voy a perder. Esto es lo que yo digo: “Es mejor apuntarle a las estrellas y fallar que apuntar hacia una pila de caca y darle al blanco.” Yo no sé si tuviera la misma actitud de no ser por mi papá constantemente diciéndome, a mí su hijo de 35 años de edad, acerca de la vez que gané en la preparatoria. Gracias papá.
Pero no mientas porque los niños no son estúpidos:
Tú no puedes mentirles a los niños. Una cosa que los psicólogos dicen es que los niños saben cuando les estás tratando con condescendencia. No adornes una pérdida tratando de convertirla en un triunfo porque eso hace lo contrario a ayudar su estado mental. Eso les dejará pensando que tú estás matándote tratando de encontrar algo bueno que decir sobre ellos. No. Nuestros elogios necesitan ser genuinos. Cuando tus hijos pierden su partido de tenis, tu deberías decir algo como esto, “Lástima que no ganaste hijo. Tu ganarás la próxima vez.” Dale una palmadita en la cabeza y un abrazo. “Olvídate de este partido y vámonos a comprar un helado.” Entonces, en lugar de rumiar en la pérdida, empieza a hablar acerca de una victoria que el haya tenido y tal vez planea un tiempo para ir a jugar pelota con él. Pero no le mientas o empieces a hablar de cómo él debería empezar a trabajar más duro. El quiere ganar más de lo que tú quieres que él gane; el decirle que necesita trabajar más duro simplemente añade sal a su herida y le hace sentirse mucho pero acerca de sí mismo.
Las mentes de todos nosotros son frágiles. Son influenciadas con simples sugerencias y dañadas más fácilmente de lo que creemos. Y cuando estamos tratando con la mente frágil de un niño, ésta puede ser un campo minado. Pero, la simple verdad es que hay solo unas pocas reglas a seguir. 1. No pienses demasiado en el fracaso. 2. Enfatiza en las victorias. 3. No mientas. Todos tenemos algunas victorias sobre las cuales construir. Empieza los ejercicios mentales recordando algunas de tus propias victorias. Una vez que te hayas convencido a ti mismo acerca de qué tan padre eres, entonces puedes empezar a desarrollar la misma actitud en tus hijos.
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Ah– winning leads to more winning, while losing leads to more losing. It’s like a habit, just like folks who have a persistent negative attitude. That rain cloud follows them around. Who are the positive, yet realistic people you can surround yourself with? That’s my concern.