Cómo hacer que tus hijos coman lo que es saludable
By: Keith

La respuesta a este problema es mucho más fácil de lo que parece. Yo he tenido este problema al tratad de darles a mis hijos el mismo tipo de comida que yo como, y por un tiempo, no sabía qué hacer. Una reconocida figura pública aquí en los Estados Unidos es Dr. Phil, y fue una de sus ideas la que finalmente me abrió los ojos. Dr. Phil es un personaje de televisión que gana montones de dinero dando consejos extremadamente simplificados a personas con problemas muy complicados. Sin embargo, en esta ocasión, él tuvo razón. El caso no es que no hayamos sabido la respuesta con antelación, el problema es que no queremos escucharla. El problema somos nosotros, los padres, y nuestra percepción equivocada con respecto a lo que nuestros hijos están dispuestos a comer en lugar de aquello que nuestros hijos verdaderamente comen. Lo que nos saca de curso es lo que esperamos que nuestros hijos coman. Cuando empezamos a alimentar a nuestros hijos comida diferente, asumiendo que ellos no comen lo mismo que nosotros (los adultos), somos nosotros mismos los que debilitamos nuestra autoridad como padres, y al mismo tiempo, les estamos dando el poder de manipularnos. Así nos encontramos con muchos padres (y madres) que se preguntan: ¿cómo puedo corregir los hábitos alimenticios de mis hijos? Cuando en realidad no son los hijos los que deben corregirse, sino los mismos padres.
Los niños no pueden privarse de comida intencionalmente
Existen niños muriendo de hambre en el mundo cada día, pero no lo hacen intencionalmente. No es sino hasta que los niños desarrollan el sentido de consciencia en su propia imagen que los desordenes alimenticios pueden presentarse. Un niño come hasta que su cerebro le dice que es tiempo de parar, sin más ni menos. Pero cuando han sido programados a comer salchichas y pan blanco todo el tiempo, eso es lo único que van a querer comer. Entonces, cuando el padre (ó madre) decide que es tiempo del que el niño coma ensaladas y verduras, entonces es obvio y natural que haya problemas. Es cierto, al niño no le gustan las verduras y va a reusar comerlas. Pero, el problema se resuelve fácilmente, no hay que hacer nada. En lugar de discutir con el niño, es mejor asumir que el niño comerá lo que se le ofrece sin anticipar el rechazo. Cuando no la coma, y probablemente no lo comerá las primeras veces, entonces el padre simplemente deberá recoger la mesa como si nada hubiera pasado. Y a esperar, dentro de un rato el niño va a tener hambre porque reusó comer lo que se le ofreció. Aquí seguimos lo que el Dr. Phil dijo acerca de que los niños no pueden matarse de hambre por sí mismos, es cuestión de esperar a que el hambre sea más grande que el gusto por la comida. No hay necesidad de que haya conflicto, solo paciencia por parte del padre.
Los padres aspiran a complacer

La otra parte del problema es que los padres no están dispuestos a amarrarse los pantalones, como dice el dicho. Los niños expertos manipuladores, y saben perfectamente que hacer para conseguir lo que quieren. Ya sea que pongan carita triste, ó digan que algo les duele, ó que se sienten mal, ó que no son comprendidos, ó cualquier otra cosa que ellos saben siempre funciona con sus padres. Cuando se trata de comida, seguramente ellos han conseguido más de una vez que las opciones del menú hayan sido cambiadas por algo que sea de su gusto, cuando la primera opción no era de su agrado. Por lo mismo, esto les da la impresión de que pueden salirse con la suya cuando quieren, lo que hace el trabajo de los padres mucho más difícil. Como padres, nosotros deseamos que nuestros hijos sean felices, nos gusta verles contentos y sonrientes, lo que nos hace presas fáciles de su, muy astuta, manipulación. Pero cuando se trata de una buena alimentación se trata de cambiar nuestros propios malos hábitos como padres al igual que los hábitos alimenticios de nuestros hijos. No nos va a gustar ver a nuestros hijos enojados, pero es mucho pero el convertirles en niños malcriados y consentidos. Como padres, necesitamos aprender a diferenciar cuando nuestros hijos están verdaderamente afligidos, y cuando es simplemente manipulación de su parte.
Nuestros hijos deben comer el mismo tipo de comida que nosotros los adultos. Si comemos pescado, porque es saludable, entonces los niños también deben comer pescado; si comemos verduras, los niños también. Lo que es servido en nuestros platos debe ser servido en los platos de nuestros hijos a la hora de la comida, sin excepciones. Nuestro fracaso para imponer las reglas y llevar las riendas es en su mayoría la razón por la que nuestros hijos no tienen buenos hábitos alimenticios, ya que somos fácilmente influenciados a hacer lo que nuestros hijos quieren. Los niños en África no se quejarían si les dieras una torta sin queso, ellos comen cualquier cosa y sin quejarse, porque al menos es comida. El decir que haya niños muriendo de hambre en África, pero que como quiera son agradecidos por cualquier minucia que pueden tener, suena a cliché es cierto, pero es importante entender que bilógicamente los niños allá no son tan diferentes que los nuestros. ¿Acaso es mucho pedir que nuestros hijos aprendan a apreciar la comida que es buena y saludable para ellos? Definitivamente no.
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Okay, this practically made me stand up and applaud. I could not agree with you more.
I worked with a little girl whose mother sent her Doritos and a cupcake (and nothing else) everyday for lunch. She said that’s all she’d eat. Are you kidding me? Two months later we had her eating fresh fruit, grilled chicken, veggies, and hummus.
I NEEDED this article right now!!! We are in the midst of many dietary/food changes, due to food allergies. I had just convinced myself that one of my daughters would starve herself!! Thank you for reassuring me!!!