Fracaso y crecimiento
By: Keith

No me gusta ver a mis hijos fracasar, pero a veces lo hacen. Sus sentimientos durante un fracaso son los que, ultimadamente, les guiarán a salir triunfantes durante los problemas que experimenten durante su vida. Lo que podemos hacer nosotros, como padres, es enseñar a nuestros hijos que a veces los fracasos son buenos. Los padres deben enseñar algunas verdades universales que, cuando son aprendidas, aseguraran que los niños crecerán con un buen balance en el concept de su propia personalidad. Una de estas verdades es el hecho de que los humanos tienden a fallar o fracasar. Todos los humanos, en algún momento u otro, van a fracasar. Todos lo hacemos. Es también muy importante que los niños aprendan que de la misma manera, la vida no debe tomarse tan seriamente, que es importante mantener una actitud optimista. Ellos deben ser disuadidos de adaptar una actitud de derecho. Hay recompensas en la vida, cuando nosotros nos hacemos responsables por ella y nuestro éxito. La lección más importante de aprender durante nuestros errores es que, un fracaso, dos fracasos, e incluso una larga cadena de fracasos, no quiere decir que estamos destinados a siempre fracasar. Finalmente, y más obviamente, es que el éxito está basado en nuestras propias acciones.
Optimismo
Imagine a un niño tomando el bate en un juego de beisbol. Le han dado strikes en sus últimas dos subidas al bate. Esta vez tiene que llegar a una base o el turno, y tal vez el mismo juego, se terminen. Esto es lo que se conoce como una situación de presión. Si él se para en la caja de los bateadores extremadamente oprimido por las dos últimas veces que estuvo al bate, entonces su rendimiento esta vez al bate sufrirá las consecuencias. Duda y preocupación son unos de los más grandes obstáculos para conseguir el éxito. Los niños deben aprender que su fracasos pasados son cosa del pasado. Cada nueva oportunidad se merece un nuevo optimismo. Las oportunidades de éxito crecen dramáticamente cuando uno demuestra una actitud positiva de “sí puedo”.
Todo el mudo lo está haciendo
Los niños no deben empezar a pensar que los fracasos son únicamente de ellos. Todos tienen sus fallas, en sus propias maneras muy particulares. El pensar que uno es naturalmente un fracasado es contra productivo. Entrar a la caja de los bateadores con la idea de que todos ahí van a entrar a una base en la primera oportunidad, no es constructivo. La verdad es que todos los otros niños en la caja han fallado de la misma manera. Algunos niños puede que sean buenos atletas, y cuando es su turno, no parecen batallar. Sin embargo, estos niños tienen dificultades en otras áreas. Nadie es perfecto ni inmune a la presión, y ¿quién no ha fallado bajo presión? Los niños deben darse cuenta que no están solos. Existe el peligro, con aquellas personas que creen que el fracaso se les ha pegado y no les deja, a tener una aversión a sí mismos y a mantenerse aislados. Es muy importante enseñarles a los niños que sus esfuerzos serán bien recompensados a la larga, y que el destino no está en su contra.
Derecho
La vida no nos debe nada, y si reprobamos un examen no es culpa de la vida, sino nuestra por no estudiar. En algunas ocasiones nos encontraremos con bolas curvas (como en el beisbol) y tal vez tengamos uno que otro problema en el camino. He visto niños que sacaron malas calificaciones en sus exámenes, cuando esperaban sacar buenas. Muchos de ellos empeñados en decir, que no era culpa suya y que el maestro debería corregir la calificación. Estos niños nunca pusieron atención y revisaron sus trabajos. ¿Acaso merecían ellos la baja calificación? Estos niños creían que eran muy buenos para haber reprobado, y que el problema estaba en el examen, no en las respuestas que ellos habían dado. Si, puede que haya habido un problema con el examen, pero para este entonces, ¿a quién le importa? En algunas ocasiones, el fracaso es simplemente una oportunidad para tomar un nuevo camino. Las personas que se preocupan demasiado en las cosas que están fuera de su control, no dejan abiertas otras, en algunas ocasiones mejores, oportunidades. Puede que el haber reprobado sea algo bueno. Puede que el reprobar haya liberado la presión de tener que mantener altas calificaciones en lugar de preocuparse por aprender las lecciones correctamente. No existen derechos en la vida, y existen muchos caminos a la cima del éxito. Los adultos deben aprender esta lección al igual que los niños.
¿Lo dices en serio?
No existe casi nada en esta vida que sea demasiado serio. ¿Cuántos de nosotros hemos visto a niños estresados pro problemas insignificantes? Esta situación es mala. Y ¿cuántas veces hemos visto a padres (ó madres) gritándoles a sus hijos por razones insignificantes? Es estúpido llorar porque se regó la leche y aun peor el gritarle a un niño por ello. Ser extremadamente serio puede ser un obstáculo para conseguir el éxito. Los niños deben mantener su sentido del humor. Un niño que se cae de su bicicleta puede que se quede tirado en el suelo llorando, o puede que se ría de sí mismo, se levante y siga jugando. Yo corro rápido y algunas veces gano las carreras. Cuando no gano, levanto los hombros, digo “ni modo”, me voy a tomar una cerveza, y digo “lo hare mejor la próxima vez”. Lo que no hago es rumiar en mi fracaso, es solo una carrera, ¿cierto? Preocupación, temor y estrés son obstáculos que nos impiden conseguir el éxito. Ocupan precioso espacio en nuestra mente, que podría ser mejor ocupado con una actitud positiva.
¡Marcha hacia adelante!
Al final del día, todo es cuestión de seguir marchando adelante. El niño que se cayó de la bicicleta y todavía está en el suelo llorando – todavía está ahí, llorando. Otros niños se levantaron, se montaron en sus bicicletas, se cayeron otras 15 veces, y se volvieron a montar por la 17ª vez. ¿Quién crees que al final del día será victorioso? Los padres son la porra y el instructor de sus hijos. Nosotros les animamos y alentamos, pero cuando ellos tienen problemas marchando hacia adelante, es nuestra responsabilidad el forzarle a levantarse, enfrentar sus problemas, y seguir adelante. Nosotros debemos ser porristas para nuestros hijos, sin ser sus muletillas. Debemos ayudarles, si, pero no cargarles todo el camino. Cuando ellos son capaces de seguir adelante por sí mismos, entonces nosotros sabemos que hemos hecho nuestro trabajo.
Mis hijos se han encontrado con fracasos en muchas ocasiones. Algunas veces ha sido una palabra difícil en un libro, el no poder dominar las brazadas al nadar, ó no dar una en gimnasia ó matemáticas. Algunas veces han fallado al tratar de llevar un vaso con agua a la mesa sin regarla, y también han fallado en sacar buenas calificaciones en sus exámenes. Ninguno de estos fracasos es importante. Nuestros hijos triunfaran en la vida si ellos aprenden como salir adelante cuando encuentran fracaso. Al abandonar el sentirse con derecho y permanecer optimistas, los niños aprenderán a cambiar la dirección inmediatamente cuando se encuentren un camino que no les guste. Mantener un buen sentido del humor, y ser capaces de reírse de sus propios errores es un truco invaluable. Cada niño es único, pero sus fracasos no lo son. Cometer errores es parte de la vida – la vida de todos. Los niños que creen que ellos son los únicos con problemas son más susceptibles a sentirse deprimidos y culpables. El aprender a manejar nuestros errores y fracasos es una parte importante de nuestro desarrollo y crecimiento. Nadie quiere a un cuarentón llorón y fracasado.
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